Para empezar me saltaré todos los detalles de horarios de avión y cosas por el estilo que no le interesan
a demasiada gente, y me pondré directamente en el aereopuerto de Varsovia recién anochecido.
Cuando llegamos nos estaba esperando Juan David Marina, de ahora en adelante Juanda, con una furgoneta para ir a
Cracovia. La distancia entre las dos grandes ciudades de Polonia es de 300 km pero las carreteras se parecen a las que
teníamos aquí en España hace 15 años, realmente sólo tiene una autovía que va de Varsovia a Praga, capital Checa. La
cuestión es que tardamos casi seis horas en llegar. Una vez allí localizamos el hotel y nos fuimos a la cama ya que a la
mañana siguiente teníamos la prueba de sonido a las ¡¡¡9 de la mañana!!!.
Pues eso, ya son las 9 de la mañana y nosotros estamos en las plaza del mercado de Cracovia. Hay un escenario
grandísimo por donde pasarán 5 artistas, o mejor dicho 4 artistas y nosotros... ¿Por qué?. Pues porque esa mañana se
celebraba en Cracovia la feria de las lenguas de Europa.
El Istituto Cervantes, organismo dedicado a la difusión del castellano en el extranjero, y sus homónimos franceses,
alemanes, ingleses y polacos se habían montado un chiringo para captar adeptos a sus distintos lenguajes a través de
representaciones culturales de sus paises. Ésto pasa en Cracovia porque es una ciudad con mucha presencia de estudiantil,
algo así como Salamanca pero con la diferencia de que allí la mayoría de los estudiantes son extranjeros que están de
"Erasmus", os podeis imaginar la atmosfera...
Cracovia es una ciudad medieval muy bonita rozando el acojonantemente bonita. con un castillo donde cabría todo
nuestro barrio, inmenso y esplendoroso, subido a una ataya natural con forma de cerro que lo eleva hasta las nubes y hacia
abajo se desparrama la ciudad plagada de parques y de calles empedradas: digno de ver..., pero vamos al concierto...
Nosotros estabamos expectantes con la cuestión del backline (backline se le llama a los amplificadores, teclado,
micros, batería y, en general, a todo lo que está situado hacia dentro del escenario), porque sólo nos habíamos llevado los
intrumentos, viajar con todos los trastos en avión es una locura. Pero no hubo ningún problema. Los polacos curran muy bien
y todo el equipo era bueno, de hecho mucho mejores de lo que te encuentras en algunas partes del pais de Chiquito de la
Calzada.
El concierto en sí fue bueno, con público heterogéneo típico de los conciertos al aire libre por la mañana a las 12. A la policia polaca le parecio que el volumen estaba un poco alto a si que le puso una multa a los muchachos del intituto, que probablemente se esten acordando de la familia del "Pou", nuestro tecnico de sonido, pero fue un escaparate perfecto para el concierto que esa misma noche dariamos en el Club Alchimia, tambien en Cracovia.
Como anécdota podría contar la cuestion del KUPUSTA. Antes del concierto me junté con Juanda para que me diese una clase
acelerada de polaco, hola, gracias y esas cosas. Hola se dice "diein dovre" y gracias se dice "kapusta" o al menos eso creía
yo, por eso me tiré todo el santo concierto dando las "kapustas" a la gente. Pero no. Kapusta quiere decir repollo y Juanda
es un cabrón, y yo el pringao que repitió repollo después de cada canción, incluso dos veces por canción; en total hacen 20
repollos. Nunca os fieis de un delegado cultural...
Nos saltamos las cervezas y la comida y eso ¿no?...
...vale ya estamos en el Alchimia.
Precioso garito construido en una casa antigua grandísima con una atmosfera bohemia (al loro con los garitos polacos,
son super elegantes y siempre tienen mucho rollo). El espacio dedicado a los conciertos tenía una capacidad para 200 personas.
Fue precisamente allí abajo donde nos presentaron al señor vodka..................
....a la hora indicada el sitio estaba lleno hasta los topes, desde que empezamos ese concierto hasta ahora sólo
tengo recuerdos fugaces. Una niebla rodeó aquel bolo y tratar de explicar lo que allí paso sería muy difícil, porque
pensaríais que me estoy tirando de pisto pero, sobre todo, porque los conciertos especiales no se pueden describir con
palabras, sólo puedo decir que nunca había visto algo igual, ni en los conciertos que he tocado yo, que son unos cuantos ya,
ni en los que he sido espectador, no sé tíos..., no sé que deciros..., para nosotros ha sido un punto de inflexión.
Simplemente Kapusta.
Alfredo